Consecuencias

Hubo un tiempo en el que cuando llegaba un niño a casa el buzón se llenaba de muestras de pañales, leche de fórmula y tarjetas de suscripción de revistas sobre crianza. El misterioso fenómeno también acontecía cuando una pareja se casaba, con ofertas de viajes o muebles. Confieso que siempre me fascinó la capacidad de las empresas para enterarse de acontecimientos tan íntimos, aun sabiendo que el modo de conocimiento era de todo menos mágico.

Hoy sucede lo mismo con Internet. Hace unas semanas me interesé sobre cierto tipo de pañales cuya publicidad parece perseguirme desde entonces. Supongo que lo mismo ocurriría si la consulta hubiese tratado sobre viajes o artículos eróticos. Recuerdo una época en la que al mirar en la pantalla de una compañera de trabajo aparecían con sospechosa frecuencia anuncios de webs de contactos para solteros; nunca le comenté nada al respecto, pero me mordí la lengua más de una vez al oirla criticar a los que buscaban pareja chateando.

Trivialidades como éstas constatan que todos los actos tienen consecuencias. Pero ¿qué sucede con lo que no hacemos, o no nos dejan hacer? Una persona a la que aprecio me dijo hace unos días que agradecía a un compañero de trabajo que le hizo la vida imposible haberla empujado a solicitar un cambio de sección. Además de perderlo de vista, ahora su jornada es más cómoda y su vida más feliz. Recuerdo que hace unos años me comentó también que agradecía a la actual novia de su ex que lo apartara de una vez de su vida. Entonces y ahora me pareció una sabia manera de encarar la vida, buscando sólo lo positivo y sin rencores.

Pienso en ello mientras curioseo en Facebook, y atrapa mi atención una de esas frases lapidarias que sentencian sobre todo. Dice que ‘a veces no conseguir lo que quieres es un sorprendente golpe de suerte’. Se la atribuyen al Dalai Lama, pero me consta que mentes menos privilegiadas han llegado a conclusiones parecidas. Más que la frase en sí, me maravilla que viene al pelo para la situación. Llamémoslo casualidad, o guiño de un futuro cercano en el que Internet ofrecerá respuesta hasta a nuestros pensamientos.

 

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