Re-conciliación

Cuando esperas un hijo, las calles se llenan de repente de carritos y embarazadas. El fenómeno no responde a una explosión demográfica, sino a que nuestros ojos lo ven todo pero son selectivos a la hora de mirar. Seguramente por eso, desde que Inés nació encuentro por todos lados la palabra conciliación, sobre todo desde que constaté que se trata de un objetivo complicado, una lucha titánica, una carrera de obstáculos.

Duele admitir que intentaste algo y no fuiste capaz. Hoy añado a la lista de objetivos incumplidos el arte de conjugar maternidad y vida laboral. Motivos hay muchos y valen todos y ninguno. Optas por un modo de crianza basado en el apego y lo encajas como puedes con un trabajo que exige compromiso y esfuerzo. No cuentas con que la vida te reserva nuevas cargas y pone palos en las ruedas. Un día ves claro que lo mejor es elegir… A veces, por más que lo intentas, las cosas no salen como esperabas.

Veo que en un foro de madres alguien reclama ideas imaginativas para conciliar. Por tres veces me planteo aportar algo y no sé por dónde empezar. Relegar temporalmente el trabajo no puede considerarse una solución muy original; habrá quien opine que nunca fue imaginativo tirar la toalla.

He escuchado a mujeres que podrían ser mi madre lamentarse de que la vida no les dio opción; su único camino fue dejarlo todo y cuidar de la familia. Muchas de ellas inculcaron a sus hijas que otras opciones son posibles y que la libertad es un hecho incuestionable cuando cobras a fin de mes. Tras decidir dejar temporalmente el trabajo, me debato entre la tranquilidad por el tiempo ganado y la pena por las satisfacciones perdidas. Aunque creas que haces lo mejor, siempre quedará la duda.

caminosMientras me reconcilio con mi nueva situación, soy consciente de la fortuna de haber podido elegir. A menudo las circunstancias marcan un camino único e inexorable. Quiero pensar que la vida es larga y con accesos de ida y vuelta, pero también demasiado corta para hacer a medias las cosas importantes. A veces es bueno detenerse y centrarse en lo esencial, tomarse un tiempo para vivir la vida que queremos. Quién sabe, a lo mejor en una de éstas damos con la receta mágica de la conciliación.

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4 pensamientos en “Re-conciliación

  1. Hola Sara,

    Te felicito por la decisión. Como dices, no es fácil saber a veces cual es el mejor camino a escoger, porque además, no sabemos su alcance hasta pasado un tiempo.

    Yo me quedo con la valentía de hacer frente a algo que muchas desearían y se plantean casi a diario, pero no pueden por motivos económicos o presiones externas.

    Hay que capear el temporal y si tuviéramos una bola de cristal todo seria mas fácil.

    Inés seguro que lo valorará en unos años. Disfrútala, es mi mejor consejo.

    Nos leemos! Un abrazo

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    • Hola María… Ojalá existiera esa bola de cristal de la que hablas. Las decisiones son difíciles, sobre todo cuando se trata de dejar a un lado algo que consideras importante, pero coincido contigo en que dentro de un tiempo, Inés, su papá y yo no nos arrepentiremos, y eso es lo que importa.
      Espero que sigamos en contacto y podamos compartir muchas experiencias en el futuro. Un abrazo fuerte y mil gracias.

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  2. Creo que, si te lo puedes permitir, lo mejor es hacer caso a tu corazón. Con la decisión que has tomado, te asalta la duda. Pero si hubieras seguido trabajando, en el punto en el que estabas, seguramente te asaltaría la culpa.
    Lo importante, como haces, es valorar que has podido elegir. Y no vivirlo como una renuncia al trabajo.

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  3. Hola Usue. Pues mil veces mejor la duda que la culpa… ¿verdad? Hace un tiempecillo desde que escribí esto, y la duda cada vez es menor y más la certeza de que a veces hay que elegir para no seguir haciéndolo todo a medias. Soy cada vez más consciente del privilegio de dedicar mi tiempo al bienestar de mi hija y de otras personas en la familia que lo necesitan. Como bien dices, es una decisión que no todos pueden tomar, aunque sea a costa de vivir con más sencillez. Tampoco quiero verlo como renunciar al trabajo. Me niego a quedarme quieta y quiero seguir avanzando, en los estudios y en lo que el tiempo permita. Un abrazo y muchas gracias.

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