Palos y piedras

Dice la leyenda que un niño acabó sin un ojo jugando con una caña, (o con un palo, según versiones). Algo parecido le sucedió a otro que tiraba piedras, no recuerdo cuál fue esta vez el daño irreparable. Tanto debí de escuchar estas historias que aun hoy se me encoge el corazón cuando Inés aparece en el parque con una rama en la mano y cara de haber hallado un tesoro. Será espíritu de contradicción, pero por el momento no le he prohibido jugar con palos, ni con piedras. A cambio, tomamos ciertas precauciones: como veo que a otros padres también les debió de calar hondo la historia del ojo, vigilo para que mi hija no se acerque demasiado a sus niños y cunda el pánico, y de paso para no hacer real la leyenda, que no voy a negar que la cosa tiene sus riesgos.palos y piedras

Soy hija de esa infancia hoy idealizada en la que jugamos con palos, piedras y todo lo que pillábamos en la calle. En aquella época los niños lográbamos antes la autonomía, pero a cambio recibíamos una buena ración de miedos. ¿Quién no recuerda al hombre del saco, o a aquel otro señor que repartía caramelos con droga a la salida del colegio? No sé de nadie que se topara con ellos, pero ambos gozaron de un protagonismo innegable en nuestros primeros años.

Como ya apenas los oigo nombrar, los imagino disfrutando de una jubilación merecida, la misma en la que de momento tenemos al Ogro Comeniños de Pulgarcito y el lobo que se zampó a Caperucita, las siete cabritas y los tres cerditos. Quizá más adelante haya que rescatarlos, todavía no sé cómo, en la difícil misión de hacer entender a mi niña, sin miedo pero con precaución, que en esta vida se topará con personajes mucho más despreciables y dolorosamente reales. 

Ojalá palos y piedras fueran los mayores peligros que nuestros hijos van a encontrar en su vida. O mejor aún: ojalá sirvieran para luchar contra este mundo terrible que les ha tocado. Pero me temo que esa misión requiere de armas más poderosas; eso de que David venció a Goliat es solamente otra leyenda.

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2 pensamientos en “Palos y piedras

  1. Creo que en nuestra tarea de preparar a nuestros niños para situaciones difíciles o esos personajes despreciables que ya quisiéramos que solo sean parte de un cuento, la principal herramienta es la verdad. Verdad sin exageraciones, sí con mucho tacto. Ellos pueden asimilar la verdad y qué mejor que viniendo de las personas que más los aman, sus padres.

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  2. Tienes razón. Sorprende cómo se dan cuenta de las cosas aunque sean muy pequeños. Pero reconozco que a veces temo el momento de explicar a mi hija según qué cosas que a mí misma me superan y me parecen incomprensibles. Supongo que es una buena oportunidad para madurar yo también. Gracias por tu comentario y un abrazo grande.

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