El mundo real

Más pronto que tarde, llegará el día de explicarle a mi hija que demasiadas veces el mundo no es como nuestro idílico microcosmos del parque. Que existen personas que no solucionan las diferencias dialogando, que la palabra es la única arma lícita en caso de conflicto, pero muchos prefieren el recurso rápido y desgraciadamente efectivo de la violencia. Que a veces tendrá la razón y perderá. Que a pesar de todo su existencia estará justificada si cumple la simple y difícil máxima de vivir en libertad y no dañar a los demás.el mundo real

Demasiado pronto la experiencia le mostrará que hay muchas formas de entender el mundo, el sentido de la vida, las relaciones con los demás. Espero que comprenda que todas son aceptables, si están basadas en el respeto. Ojalá halle el frágil equilibrio entre no usar la violencia y defenderse de las agresiones, sepa hacer el bien y evitar a las malas personas, que por desgracia las hay.

Espero que no flaquee al comprender que la vida no es justa. Que hacer lo correcto no equivale a triunfar, que hay quien no entiende el lenguaje de la bondad. Que hay personas que mueren vilmente a manos de otros y los asesinos son a veces jóvenes, casi niños como ella. Cuando algo así ocurre cerca de casa nos estremecemos ante el horror y la injusticia, pero también ante la realidad que espera a nuestros hijos, sólo de imaginar que puedan dar un mal paso, subir al coche equivocado, arruinar su vida y la de los demás.

Temo fracasar en el empeño de convencerla de que a pesar de todo hay que creer en las personas. Quisiera poder retrasar el tiempo, no haber escupido ante ella palabras llenas de odio de las que ahora me arrepiento. No haberla hecho testigo de mi rabia ante una muerte cruel e injusta, no haber engrosado, a mi pesar, el bando de los violentos, no haberle mostrado el lado menos poético de la vida, ese rincón oscuro que con resignación llamamos el mundo real.

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2 pensamientos en “El mundo real

  1. Es verdad, es muy importante enseñar a nuestros hijos que la realidad a veces es muy dura. Una manera de hacerlo es a través de los cuentos clásicos, un lenguaje a su medida y que cuenta historias a veces bastante crudas, pero que les enseña que hay personas malas, que hay que estar atento a las intenciones de las personas, y que para conseguir algo hay que pasar por pruebas. 😉

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  2. Pues sí… los cuentos clásicos cuentan historias que a veces asustan un poco, pero pueden ser un buen recurso para entender ciertas cosas. No era muy partidaria del Lobo Feroz, pero quizá puede ser un buen aliado, al fin y al cabo. Un abrazo y gracias por el comentario.

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